Nostalgia del pasado


Noté que me observaba desde el otro extremo.
Una ojeada furtiva, 
una sonrisa discreta,
un destello curioso, liviano,
aventurándose insensato
desde el velo ámbar de la tarde.
Traté de obviarla un instante:
el intenso fulgor de su mirada oscura,
sus cabellos ondulados, 
sometidos, doblegados,
a la anárquica danza 
interpretada por el viento:
no tardé mucho en darme cuenta,
que no lo estaba consiguiendo,
y sin querer volví a mirarla otra vez.

Y contemplé, 
mientras me precipitaba al vacío,
el cielo ardiendo salvaje a su espalda,
el cálido aliento del sol 
deslizándose
lentamente por su piel:
nostalgia del futuro, pensé,
mientras miraba resignado las llamas,
que recortaba sinuoso 
el perfil de su silueta.

Aventurándome, paso a paso,
a perderme en la jungla del quizás,
en las fauces de un crepúsculo afilado,
de un pretérito pluscuamperfecto,
que no acababa nunca de pasar.

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