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Demasiado humano, pensé. Antes de darme el último beso, dejó que la noche sembrara el cielo de estrellas. Me abrazaba al mismo tiempo que la oscuridad se derramaba sobre la ciudad insomne. Me pidió que cerrara los ojos mientras asomaba sonriendo dos afilados colmillos. Me miraba desde el filo del tejado, con los brazos abiertos y las piernas cruzadas. Demasiado humano, pensé. Antes de darme el último beso me pidió que saltara al vacío. Te prometo que no te dejaré caer, susurró, prométeme que no me pedirás que vuelva a saltar, murmuré, el eterno retorno, contestó, y sonrió. Antes de darme el último beso, demasiado humano, pensé, y mientras me mordía en el cuello tuve un sueño de luz en el que sentía que caía hacia arriba. Te prometo que no te dejaré caer, y mientras contemplaba el abismo el abismo me devolvía la mirada; y mientras la noche agonizaba y el horizonte se empezaba a resquebrajar, noté pesada la piel y desgarrador el alba: ella h...